La inteligencia artificial compara seguros y obliga a las aseguradoras a repensar cómo muestran sus productos
Las personas empiezan a utilizar inteligencia artificial (IA) para investigar, comparar y entender coberturas antes de llegar a los canales de una aseguradora. El cambio abre una nueva discusión: ¿qué pasa cuando una parte de la experiencia de decisión ocurre en una interfaz que la compañía no diseñó ni controla? En la siguiente columna, desde Flux IT profundizan en los nuevos desafíos del mercado.
Durante años, las aseguradoras diseñaron sus experiencias digitales alrededor de una premisa relativamente estable: una persona llegaba a un sitio, una app o un comparador para conocer una cobertura, evaluar alternativas y tomar una decisión. Sin embargo, la inteligencia artificial empieza hoy a modificar esa lógica. No solamente porque las compañías incorporan IA para automatizar procesos, asistir a sus equipos o mejorar la atención. El cambio también está ocurriendo del otro lado: los consumidores empiezan a utilizar estas herramientas para investigar, comparar y entender productos antes de llegar a los canales de una aseguradora.
Productos
La tendencia ya empieza a verse en mercados donde estas tecnologías tienen mayor adopción. Según el U.S. Auto Insurance Study 2026 de J.D. Power, el 32% de quienes buscaron un seguro de auto utilizó herramientas de inteligencia artificial durante el proceso. Entre los principales usos aparecen las consultas generales, la búsqueda de cotizaciones, la comparación de pólizas y la asistencia para tomar decisiones. Además, quienes recurrieron a estas herramientas mostraron una probabilidad de cambiar de aseguradora más de 1,3 veces superior a quienes no las utilizaron.
El dato importa no solo porque suma una nueva herramienta al recorrido de compra, sino también porque introduce una nueva capa entre la compañía y el cliente. Si una IA participa de la búsqueda y la comparación, una parte de la experiencia de decisión puede ocurrir en una interfaz que la aseguradora no diseñó y que tampoco controla.
Para las compañías, esto plantea una nueva condición competitiva. Tener un producto diferencial sigue siendo fundamental, pero ya no alcanza con que esa diferencia esté correctamente presentada dentro de los canales propios. La información que permite entenderla también necesita ser consistente y capaz de circular fuera de ellos.
“Durante años pensamos los productos digitales en función de cómo una persona accede a la información y la comprende. Ahora aparecen sistemas capaces de buscar, ordenar y comparar esa información antes de presentársela. Eso obliga a pensar qué tan preparada está la información que define un producto para funcionar en ese nuevo contexto”, explica Silvia Pascual, Business Manager de Flux IT.
Comparación
Una misma cobertura puede estar descrita en documentos, sistemas internos, sitios web y diferentes canales. Si esa información está fragmentada o resulta difícil de interpretar, una característica que representa una ventaja para el cliente podría perder visibilidad cuando un sistema compara alternativas.
